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BOTIQUÍN DEL VIAJERO

BOTIQUÍN DEL VIAJERO

 Es tiempo de vacaciones y lunas de miel, es importante llevar un botiquín básico, aunque su composición dependerá del tipo de viaje, destino elegido y duración.

 Una de las primeras cosas que hay que tener en cuenta a la hora de irse de vacaciones es si el viajero padece una patología crónica, como diabetes o asma. Si es así, debe llevar un suministro suficiente de su tratamiento y preveer que en el lugar de destino quizá no sea fácil localizar esos fármacos. Conviene, además, meter en la maleta los informes médicos o las recetas. Es recomendable llevar los fármacos en sus envases originales para evitar que en ciertos países se sospeche que son narcóticos o fármacos prohibidos en ese lugar, y llevarlos encima y no guardados en la maleta si el viaje es largo.

 El siguiente paso es informarse sobre las patologías y problemas sanitarios del país que se va a visitar. Los riesgos para la salud son mayores en el caso de los destinos tropicales. Las patologías parasitarias decrecen y las virales aumentan, pero no se trata de sembrar el miedo en los viajeros. La mejor herramienta en salud es la información.

 Elegido el destino, es recomendable acudir a la unidad del viajero para conocer qué medidas preventivas se han de tomar y qué alimentos y bebidas pueden ocasionar problemas intestinales durante el viaje. Tener la cartilla de vacunación al día y asegurarse de que incluye la prevención del tétanos, difteria, VHB y triple vírica es fundamental.

 Con independencia del destino, hay una serie de fármacos que pueden ayudar a hacer frente a una situación de emergencia y evitar problemas graves de salud. Esto es lo que no puede faltar en el botiquín del viajero:

 1- Repelentes de insectos: la malaria, el dengue o el chikungunya son patologías graves que pueden prevenirse haciendo uso de estos productos. Deben aplicarse con frecuencia y en función de los hábitos del insecto amenazante (por ejemplo, en el caso de la malaria, al atardecer, al amanecer y durante la noche). Deben tener una concentración elevada con DEET, IR3535 o Icaridim, lo que influye en su duración. Las lociones son las más concentradas y no se disuelven en agua fácilmente. Duerme siempre con mosquitera.

 2- Analgésicos y antiinflamatorios: Es probable que durante el viaje se produzcan dolores o molestias generales como un dolor de cabeza o dolor muscular. El remedio básico son los analgésicos y antipiréticos, como el ibuprofeno o el paracetamol.

 3- Molestias Digestivas: Los cambios en la dieta durante unas vacaciones pueden provocar molestias como acidez de estómago, náuseas o estreñimiento. Para remediar estos problemas, se puede recurrir a antiácidos o un laxante, dependiendo de la situación. Bebe solo agua embotellada, refrescos sin hielo y bebidas calientes.

 4- Protectores solares y quemaduras: aunque el destino escogido para las vacaciones no sea de playa, en vacaciones se produce una mayor exposición de la piel al sol y esto hace necesario el uso de fotoprotectores. Es importante escoger un protector solar que bloquee tanto rayos UVA como UVB, y se recomienda escoger aquellos superiores a un factor 30. También es aconsejable que sean resistentes al agua aunque no esté previsto el baño, ya que el protector permanece más tiempo sobre la piel. En caso de que por un descuido se haya producido una quemadura solar, es necesario llevar una crema para tratar este tipo de lesiones.

 5- Fármacos anti-cinetosis: los desplazamientos al lugar de destino, ya sea en coche, avión o barco, y los trayectos turísticos pueden producir mareos.

 6- Gotas oculares de suelo salino: los ojos suelen sufrir en verano más de lo habitual, debido a la continua exposición al sol o al agua de las piscinas. Se debe incluir algún tipo de colirio para evitar enrojecimiento o picor, aunque también se puede optar por usar un suero fisiológico, aunque su acción hidratante es más limitada.

 7- Apósitos para primeras curas: es importante curar posibles heridas y pequeñas lesiones que puedan surgir durante la estancia, sobre todo si el viaje incluye largas caminatas por la ciudad o rutas por la naturaleza. Así, el botiquín debe estar bien equipado de esparadrapos, vendas compresivas, gasas, suero fisiológico, tiritas, antisépticos yodados, etcétera, asegurándose siempre de que no hayan vencido la fecha de caducidad. También son de utilidad los parches para ampollas.

 8- Antihistamínicos: tanto si se produce una reacción alérgica inesperada como una picadura de un insecto, es conveniente tener a mano antihistamínicos. También una crema de cortisona puede ser de ayuda.

 9- Sales de rehidratación oral: Son compuestos de sales que se administran para mantener los niveles óptimos de glucosa y sodio en el organismo. Su uso está especialmente recomendado en pacientes con diarrea para prevenir la deshidratación.

 Aconsejamos para que el botiquín no te ocupe media maleta, no meter la caja entera sino las tabletas que creas que puedes necesitar. Se gana muchísimo espacio. También es muy recomendable incluir una lista con todos los medicamentos y la cantidad que llevas e ir tachando lo que utilices. Además de tener el botiquín más organizado, evitarás perder el tiempo buscando un medicamento que no está.

 Buen y feliz viaje!!

 

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FOTOPROTECCIÓN SOLAR
PICADURAS DE VERANO
 

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Viernes, 06 Diciembre 2019
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