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CÓLICO DEL LACTANTE

CÓLICO DEL LACTANTE

 

El cólico del lactante es muy común en los primeros meses de vida, y una de las primeras causas de consulta tanto en el pediatra como en la farmacia, así que vamos a dedicar este post a entender las posibles causas y sus posibles soluciones, porque sabemos que puede ser muy estresante para los padres. ¡Esperamos ayudaros!

Se llama cólico del lactante al trastorno típico de los primeros meses de vida del bebé, que se caracteriza por un llanto intenso y prolongado sin causa aparente. El mayor problema es identificarlo, ya que el llanto es normal en los bebés hasta cierto punto, y su principal forma de comunicarse: lloran cuando tienen hambre, sueño, cuando están incómodos, aburridos, cuando tienen frio o calor… La mayoría de los lactantes sanos, sin cólico, lloran una media de entre 90 y 120 minutos al día, por tanto hay que mantener la calman cuando lloran, comprobar si tienen el pañal limpio o tienen hambre, o simplemente quieren que les cojas en brazos. En cualquier caso es normal que los bebés lloren y no lo hacen porque estemos haciendo nada mal.

Cuando no encontramos ninguna causa por la que pueda estar llorando, y el llanto se prolonga durante más tiempo, o llora más intensamente, entonces podría tratarse de un cólico del lactante. Suele producirse con más frecuencia durante las últimas horas del día y por la noche. Además durante el llanto los bebés adoptan una posición característica, con las piernas flexionadas sobre el abdomen y a veces con los puños apretados, la cara enrojecida y el abdomen rígido.

No se conoce una causa exacta, aunque se atribuye principalmente a la inmadurez del sistema digestivo del bebé, lo que produce digestiones más difíciles, con gases que le provocan dolor abdominal. El hecho de que se produzcan desde la primera semana de vida y desaparezca por si solo a los 3-4 meses de edad parece corroborar esta teoría.

Hay que descartar que pueda tratarse de alguna alergia (si en la familia hay algún antecedente de dermatitis atópica el bebé tiene más posibilidades de padecer algún tipo de alergia) o de una intolerancia a la proteína de la leche. Por eso es importante acudir al pediatra, aunque no existe ninguna prueba diagnóstica para determinar que sea cólico del lactante, lo que sí hará el pediatra es descartar otras posibles causas como las alergias y las intolerancias que comentamos u otras causas distintas.

Al tratarse de una inmadurez del aparato digestivo lo principal es saber que el bebé está bien, simplemente necesita más tiempo para que su sistema madure y así hacer las digestiones correctamente. Hay que armarse de paciencia e intentar que no nos afecte, aceptar que es un proceso por el que el bebé tiene que pasar y no tratar de hacerle callar a toda costa, es mejor actuar con tranquilidad, acompañarle con una actitud comprensiva y paciente. De esta forma estaremos ayudándole a no ponerse más nervioso, y también los padres sentiréis menos el estrés y la ansiedad tan común en estos casos.

También podemos ayudarle a hacer digestiones más fáciles con algunas medidas sencillas. Hay que tener en cuenta que no todas funcionan igual en los bebés, pero sí pueden aliviar los síntomas en algunos casos. Os comentamos las más comunes:

  • Masajes. El contacto de la mano sobre el abdomen del niño puede relajarle y facilitar la expulsión de pequeñas cantidades de gas intestinal. No hay que realizar estos masajes durante el llanto ya que el bebé está demasiado rígido, es mejor hacerlo tras el baño o tras el cambio de pañal. Puedes acompañarlo de un aceite para masaje (para bebés) o una cremita. 

  • Procurar que no coja aire al comer porque esto le producirá más gases y molestias. Si le das biberón la mayoría de marcas incorporan la “válvula anticólico” que permite la salida del aire del biberón para que el bebé no lo trague al hacer la toma. Los biberones de Doctor Brown, además, incorporan un tubo que recorre todo el biberón y puede extraer mayor cantidad de aire. Si le das el pecho hay que asegurarse de que el bebé se agarra correctamente, y si se usan pezoneras que éstas estén bien colocadas. Por ejemplo hay veces que el bebé agarra solamente el pezón cuando lo más correcto sería que abarcase el pezón y la aureola: de esta forma le entrará menos aire al succionar además de que así se comprimen las glándulas que secretan la leche.

  • Leches AC. Casi todas las marcas de preparados lácteos tienen una linea AC (Anticólico). Estos preparados incorporan las proteínas parcialmente hidrolizadas para favorecer la digestión, bajo contenido en lactosa para reducir la producción de gas abdominal, suprimen el almidón e incorporan FOS que actúan como prebióticos.

  • Probióticos. La microflora intestinal juega un papel fundamental en las digestiones y en la respuesta inmune. Hay estudios que demuetran que el suplemento con alguna cepa de probióticos, concretamente de Lactobacillus reuteri, produce en el lactante una reducción de los cólicos y la irritabilidad. Además su uso es totalmente seguro, lo que les convierte en un buen tratamiento.

  • Infusiones de hinojo, manzanilla o hierba luisa. Pueden producir alivio de los síntomas en algunos casos. Hay infusiones comercializadas de Blevit y Nutriben que incorporan estas plantas y pueden administrarse desde el primer día, aunque conviene usarlas durante un período limitado de tiempo. Otras presentaciones como Colimil incorporan estas mismas plantas en frasquitos y producen el mismo efecto.

  • Colikind. Se trata de homeopatía y se presenta en gránulos que se administran antes de cada lactación, bien directamente en la boca del bebé o bien disolviéndolos en un poco de agua previamente. No hay estudios que lo avalen pero en muchos casos da resultado y es totalmente inocuo por lo que es una opción adecuada.

Esperamos que os haya sido útil. Ante cualquier duda podeis pasaros por la farmacia o poneros en contacto con nosotras, intentaremos ayudaros en lo que podamos. Y en cualquier caso mucha paciencia, y recordad: sólo dura unos 3 meses.

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