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Dolor de espalda (II)

Dolor de espalda (II)

 En un post anterior hablamos sobre los tipos de dolor de espalda y algunos consejos sencillos para prevenirlo o disminuirlo. Vamos a dedicar este nuevo post a los distintos tratamientos que pueden sernos útiles en caso de sufrir dolor de espalda.

Tratamientos farmacológicos más usados por vía oral

- Paracetamol: Es la primera opción de tratamiento, pero su acción antiinflamatoria es muy débil. Si el dolor es de tipo inflamatorio es preferible recurrir a un antiinflamatorio más potente y, en caso de necesidad, asociarlo a paracetamol para aumentar el efecto analgésico. Puede usarse durante el embarazo y lactancia, pero nunca en pacientes con problemas hepáticos.

- AINES: Son los antiinflamatorio no esteroideos. En este grupo se engloban por ejemplo el ibuprofeno, dexketoprofeno o diclofenaco. Hay que tener en cuenta que algunos de estos fármacos sólo se dispensan con receta médica. Deben tomarse con el estómago lleno, siguiendo la pauta posológica de cada uno, y no deben administrarse en caso de patologías gastrointestinales, asma o enfermedades cardiovasculares. En cualquier caso, consulta con tu médico o farmaceútico para que te aconsejen el más indicado en tu caso.

- Fármacos antidepresivos: Algunos de estos fármacos, como la amitriptilina, pueden ser útiles en ciertos tipos de neuralgia. Se suelen administrar por la noche para aprovechar su efecto sedante y siempre bajo prescripción médica.

- Fármacos para el dolor neuropático: Como pregabalina o gabapentina. Siempre bajo prescripción médica y solo en caso de que haya evidencias de un componente neuropático.

- Tramadol: Para dolor intenso-moderado puede ser muy eficaz, solo o asociado a paracetamol. También debe usarse bajo prescripción médica.

Tratamientos farmacológicos por vía tópica

- AINES tópicos: Diclofenaco, ibuprofeno o etofenamato entre otros. Presentan una acción antiinflamatoria local, es decir, actúan unicamente en la zona donde se aplican. Son bien tolerados y existen presentaciones en crema, gel o spray. Las presentaciones en gel tienen un efecto refrescante que ayuda también a calmar el dolor ( pueden incluso dejarse en la nevera para aumentar este efecto frío).

- Capsaicina: Es un analgésico local que bloquea la transmisión del dolor, pero tiene unos efectos adversos muy característicos como urticaria, irritación, sequedad o ampollas, y es necesario detener el tratamiento si se presentan estos síntomas. Existe presentación en crema y en apósitos.

Otros productos tópicos

 Existen muchas presentaciones a base de plantas medicinales que incorporan árnica, harpagofito o caléndula entre otros componentes, con efecto antiinflamatorio y calmante.  Además suelen incluir en su formulación mentol o alcanfor que ayudan a aliviar el dolor por su efecto frío. Por ejemplo Physiorelax o Fisiocrem.

Complementos vitamínicos del grupo B

 Las vitaminas B1, B6 Y B12 pueden ser muy útiles en el tratamiento del dolor, especialmente en combinación con antiinflamatorios, proporcionando mejor movilidad, mayor alivio del dolor y una recuperación más rápida.

Tratamientos no farmacológicos

- Fajas: Su función es estabilizar la columna vertebral, limitar el movimiento, disminuir la presión sobre los discos intervertebrales y proporcionar calor y masaje. Pueden ser flexibles, semirígidas o rígidas; a mayor gravedad de la lesión se utilizarán fajas más rígidas. Las flexibles también se usan para prevenir el dolor de espalda en situaciones de esfuerzo físico diario. Es importante retirarla unas horas al día para que la piel transpire y en general se recomienda retirarlas en fases de reposo ( por ejemplo al dormir) y durante las digestiones.

- Terapias de frío-calor: Al inicio de una lesión se recomienda aplicar frío (las primeras 48h) por el efecto antiinflamatorio y el alivio de dolor. Pasado este tiempo se recomienda aplicar calor por el efecto calmante y porque disminuye la rigidez muscular. Se puede aplicar frío o calor mediante cremas, geles o sprays, realizando un suave masaje sobre la zona dolorida. También se puede aplicar frío o calor mediante parches o bolsas, ya sean reutilizables o desechables; en este caso el efecto es más intenso, y se recomienda aplicarlo en intervalos de 20 minutos varias veces al día, y no directamente sobre la piel para evitar quemaduras.

- Rehabilitación: Los masajes realizados por un especialista también contribuyen a la mejoría de la lesión. Como vimos en el post anterior, el movimiento controlado es más favorable que el reposo para aliviar el dolor, ya que fortalecemos la musculatura de la espalda, y hay ciertos ejercicios que pueden ayudarnos a favorecer la curación, pero es conveniente al principio realizarlos bajo la supervisión de un especialista.

 Esperamos que este post os haya sido de utilidad, pero en cualquier caso os animamos a que paséis por la farmacia y nos contéis vuestro caso, para poder asesoraros de manera personalizada.

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