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Diabetes: más control, menos riesgo

Diabetes: más control, menos riesgo

En este post vamos a hablar sobre la diabetes, sus causas y formas de prevenirla y controlarla. Antes de nada hacemos un pequeño recordatorio de cómo funciona en nuestro cuerpo la glucosa, es decir, el azúcar.

La glucosa es la principal fuente de energía de nuestras células. Obtenemos la glucosa a través de los alimentos: en las frutas o la repostería encontramos azúcares simples (glucosa, fructosa o galactosa) , que pasan directamente al torrente sanguíneo y son utilizados por las células que lo necesitan para obtener energía. Los carbohidratos son azúcares más complejos, pero a través de la digestión nuestro organismo los descompone en azúcares simples, que igualmente pasan al torrente sanguíneo para realizar su función, aunque es un proceso más lento.

Cuando hay un alto nivel de glucosa en sangre, en el páncreas se libera insulina. La insulina es la hormona que ayuda a que la glucosa entre en las células para suministrarles energía. Si hay más glucosa de la que nuestras células necesitan en ese momento, ésta se almacena para cuando sea necesaria, transformándose en ácidos grasos y éstos en triglicéridos, que se acumulan en los tejidos grasos. Este proceso también lo media la insulina.

La diabetes es una enfermedad metabólica que afecta a la producción de insulina, de dos formas:

- DIABETES TIPO 1: El páncreas no produce insulina, por tanto la glucosa se acumula en sangre y produce síntomas como: mucha sed, orinar frecuentemente, pérdida de peso, hambre, cansancio, piel seca, visión borrosa… Con el tiempo la alta concentración de glucosa en sangre puede producir otros problemas importantes de los que hablaremos más adelante.

Este tipo de diabetes suele diagnosticarse a edades tempranas: niños, adolescentes y jóvenes.

El tratamiento consiste en inyectarse insulina para controlar los niveles de azúcar en sangre.

-DIABETES TIPO 2: El páncreas sí produce insulina, pero produce poca o el organismo no es capaz de utilizarla correctamente, por alteraciones en el receptor de insulina, en las enzimas que median el proceso, etc (hay muchas causas que pueden afectar al uso de insulina). Esto se conoce como “resistencia a insulina”, y existen factores de riesgo que hacen más probable que un individuo llegue a desarrollar esta resistencia a insulina:

- Sobrepeso (IMC >25)

- Poco deporte

- Perímetro abdominal (en mujeres >90 y en hombres >100)

- Antecedentes familiares

- >45 años

- Tensión alta (> 140/90)

- Niveles de HDL bajos (<35)

- Niveles altos de triglicéridos (>250)

La diabetes tipo 2 se puede contrarrestar con cambios en el estilo de vida, especialmente con la alimentación y el ejercicio. El tratamiento consiste en la toma de medicamentos por vía oral. Hay numerosas presentaciones que funcionan de formas distintas, e incluso que combinan varios mecanismos, y el médico decidirá cual es el más adecuado para cada caso.

En ambos tipos de diabetes es muy importante un buen control de la glucosa en sangre, ya que si los niveles no están correctamente controlados con el tiempo puede afectar a los órganos, principalmente en:

- Ojos: Se dañan las venas que los rodean y puede llegar a producirse ceguera, glaucoma, cataratas, visión borrosa…

- Riñones: Puede producirse insuficiencia renal.

- Nervios: Dolores, hormigueos, entumecimiento, mareos…

- Tejidos: Se altera la cicatrización, se hace más lenta, por el daño en los vasos sanguíneos, especialmente en las extremidades inferiores (pie diabético)

- Aumento de colesterol y triglicéridos: Al haber una alta cantidad de glucosa se libera gran cantidad de insulina, y aunque ésta no cumpla su función para aportar energía a las células, como hemos dicho también interfiere en el almacenamiento de grasas, por lo que aumentará este almacenamiento aumentando el riesgo de infartos.

Por tanto es fundamental llevar un correcto control de la glucosa en sangre. Existen varias formas de controlarlo, principalmente:

- Medición de la glucosa capilar. Nos da la cantidad de glucosa en sangre en ese momento. Se suele medir en ayunas (glucosa basal) para obtener un dato más fiable, pero la cantidad diara depende de muchos factores, por tanto es una herramienta que nos puede ayudar pero principalmente en el caso de diabetes tipo 1, para ver cómo va variando a lo largo del día.

- Medición de la hemoglobina glicosilada. (HbA1c) La glucosa libre que circula en sangre se une a hemoglobina, y esta unión dura aproximadamente 3 meses, por tanto la medida de esta unión nos da un valor aproximado de la cantidad de glucosa que hemos tenido en sangre durante los últimos 2-3 meses, y es un dato mucho más útil para ver si estamos controlando nuestros niveles de azúcar en sangre correctamente. No es necesario hacerlo en ayunas, y es la medida más útil para el control de los diabéticos y los prediabéticos. Lo ideal es realizar esta prueba cada 3 meses.

En la farmacia podemos hacerte cualquiera de estas dos pruebas con un simple pinchazo en el dedo, gracias a la tecnología de Roche, que acompañaremos con un análisis de los principales factores de riesgo, como sobrepeso, presión del pulso, tensión o perfil lipédico. Es importante que te cuides y podemos ayudarte además con consejos, dietas y todo lo que necesites. ¡Pregúntanos!

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