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Dolor de espalda (I)

Dolor de espalda (I)

 El dolor de espalda constituye el primer problema de salud crónico en España, por delante de otras patologías frecuentes como la artritis o la hipertensión arterial. Se define como dolor en la parte posterior del tronco, desde la parte inferior de la cabeza hasta el sacro. El dolor de espalda más frecuente corresponde a la zona lumbar (70%).

 Vamos a ver algunas clasificaciones del dolor, para que podais identificarlo más facilmente en caso de tenerlo.

 Según la duración del dolor podemos clasificarlo en:

 AGUDO: cuando dura menos de 6 semanas.

 SUBAGUDO: entre 6 semanas y 3 meses.

 CRÓNICO: el que se prolonga más de 3 meses.

 RECURRENTE: si se producen episodios de dolor agudo separados por períodos sin dolor de 3 meses de duración.

  Según las diferentes situaciones podemos clasificar el dolor en 3 tipos:

  - DOLOR DE TIPO MECÁNICO: Es el más habitual. Se caracteriza porque se agudiza con el movimiento y disminuye o cede con el reposo. Suele ser limitado en el tiempo.

  - DOLOR INFLAMATORIO: No cede en reposo y en algunos casos incluso reaparece o empeora con el descanso nocturno. Es característico por ejemplo de afecciones reumáticas.

  - DOLOR NEUROPÁTICO: Se produce en la zona de los nervios lesionados y aparece como un hormigueo o quemazón que se potencia con el roce. Puede irradiar a las extremidades y no cede con el reposo. Suele aparecer por ejemplo en el herpes zóster.

  También podemos clasificar el dolor de espalda según el nivel de la columna vertebral en que se produce:

   - DOLOR CERVICAL

   - DOLOR DORSAL

   - DOLOR LUMBAR

 El estilo de vida provoca una alta carga de estrés y unos malos hábitos posturales, que son la principal causa y el agravante de los dolores de espalda en la población joven.

 Con el paso de los años se van alterando elementos de la columna vertebral, por ejemplo a causa de la artrosis o la osteoporosis, y por la degeneración propia de la edad, lo que también puede originar dolor de espalda.

 En cualquiera de los casos hay una serie de medidas que se pueden seguir para evitar esos dolores o minimizarlos, y para disminuir el número de recidivas:

  - Evitar el reposo. En contra de lo que se suele creer, el ejercitar de forma ligera la zona afectada ayuda a la recuperación.

 - Disminuir el estrés. Este apartado es difícil de seguir ya que muchas veces no depende de nosotros, pero sí podemos seguir alguna técnica de relajación y guardar unos minutos al día para hacer alguna actividad que nos gusta o nos relaja.

 - Mejorar los hábitos de sueño. Un descanso inadecuado se relaciona con un nivel de estrés más alto

- Selección de un colchón adecuado. Que no sea demasiado blando para que nos ayude a mantener una buena postura de la columna vertebral y a descansar mejor.

 - Dormir de lado o boca arriba. También nos ayuda a la postura utilizar un cojín bajo las rodillas.

 - Consumo de pescado azul, porque son una excelente fuente de omega 3, que forman parte de las membranas neuronales y además tienen un papel antiinflamatorio, entre otros muchos.

 - Consumo de productos lácteos para asegurar el aporte de calcio

 - Consumir legumbres, cereales y productos de origen animal, para suministrar al organismo vitaminas del grupo B, fundamentales en procesos musculares y que han demostrado ser efectivas en la reducción del dolor de espalda de cualquier tipo.

 - Evitar un consumo de alcohol excesivo o crónico ya que impide la absorción de micronutrientes como la vitamina B12.

 - Evitar el tabaco ya que puede empeorar las enfermedades reumáticas.

 - Control del peso, para no sobrecargar las vértebras y las articulaciones.

 - Si se trabaja sentado es importante seleccionar una silla confortable que asegure el correcto apoyo de la espalda, y una mesa que esté a la altura adecuada para que no adoptemos posturas con la espalda encorvada.

 - Evitar permanecer demasiado tiempo acostado o sentado, cambiar con frecuencia de posición y moverse al menos cada hora.

 - Para agacharnos hay que flexionar las rodillas para mantener la curvatura natural de la espalda.

 - Ejercicio físico moderado, especialmente la natación. Hay que evitar deportes de contacto en caso de padecer dolores crónicos ya que pueden producirse traumatismos que agraven la enfermedad. El golf tampoco se recomienda por las posturas que hay que adoptar.

 - Hay ejercicios específicos para cada zona de la espalda que pueden ayudar a relajar la musculatura y fortalecerla, para rehabilitar y para prevenir dolores de espalda, y se pueden realizar diariamente.

 - Fisioterapia. Si tienes dolores de espalda es bueno que acudas al fisioterapeuta de vez en cuando para no sobrecargar demasiado la musculatura, tanto si es un dolor agudo como crónico.

 Además de estas sencillas medidas evidentemente hay muchos tratamientos que pueden sernos útiles, ya sean fármacos por vía oral, cremas o parches, o tratamientos no farmacológicos como fajas o terapia de frio-calor.

 Pero esto lo veremos más adelante en un próximo post. ¡Estad atentos!

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